A.R.M.

Nací un 29 de mayo como cualquier ser humano, sin experiencia ni vivencia que me diera los ingredientes para crear algún talento, no había nacido con el don, porque pienso que con el no se nace, había nacido llorón y ser llorón no es don, era un lambón que solo quería estar en los brazos de mi madre bebiendo leche, durmiendo y cagando. Mis pequeños dedos no eran capaces de sujetar ni el mínimo sorbo de viento, apenas reconocía lo que era reconocer, bueno ni sabia lo que era conocer, pero aprendí a conocer conociendo. Mi padre escuchaba rock, mi madre era salsera y yo pues escuchaba esa mezcla de sonidos que vibraban en la madera de mi cuna. Sonidos que no recuerdo pues no sabia lo que era recordar, pero apuesto que cuando gateaba, lo hacia emocionado por alguna canción de Metallica o Iron Maiden o de Frankie Ruiz o Raphy Levitt.

Mi primer contacto con este género grotesco llamado rap fue en el asiento trasero del automóvil de mi tío que andaba escuchando varios temas de Lito y Polaco había algo de este sonido que me atraía , me hacia mover la cabeza, algo de las rimas que me causaba emoción, solo tenia 6 años y no comprendía el mensaje. Mi tío tenia una colección de CD’s de rap y yo disfrute de varios de ellos como Big Pun, Tupac, Biggie, Mos Def entre otros, no entendía ni una sola palabra pues todavía no sabia ingles, pero los ritmos, las voces, el FLOW cuyo concepto no comprendía, era un éxtasis para mi.

Al pasar el tiempo para quinto grado tenia quemado el CD de Vico C – En Honor A La Verdad, era uno de mis CD”s favoritos y no paraba de escucharlo, recuerdo que mi tía me lo compro y no tenia la menor idea de quien era Vico C, pero me intrigaba la portada, luego de eso termine comprando CDs de éxitos de Vico C. Mi hermana tenía un karaoke en el cual podías ponerle play a un CD y a la misma vez grabar con el cassette a través del micrófono, yo me grababa rapeando canciones de Vico C solo porque me gustaba. Luego para eso de séptimo había tomado la costumbre de coger una bola de baloncesto y pasarla por debajo de mis piernas mientras estaba sentado y a la vez creaba un tipo de radio imaginaria donde me inventaba canciones improvisadas haciendo de cualquier artista, lo hacia siempre, me divertía, pero no sabia que era un talento. Poco a poco me fui dando cuenta que lo que hacia se parecía a lo que escuchaba en mis auriculares me fui dando cuenta que podía rimar y decidí coger un lápiz y una libreta y para eso de los doce años comencé a escribir mis primeras palabras, mis primeros pasos, mis primeras respiraciones cortas recitando aquellas rimas inmaduras con falta de ser pulidas.

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